Hay una flor que en todas partes crece,
en yermos, en parajes sin aliento,
pintando los escombros sin intento
de exhibirse que a glorias no obedece.
Nada exige y en todo resplandece
sin tomar de la tierra otro alimento
que no sea por darlo en lucimiento
de la humildad que la beldad carece.
Y esa virtud escasa en la hermosura
que la hermosura misma necesita
la hace reina a mis ojos, la hace pura...
Y me quedo con esta margarita
por no tener la dicha y la ventura
de poseer la flor que en tu alma habita.
en yermos, en parajes sin aliento,
pintando los escombros sin intento
de exhibirse que a glorias no obedece.
Nada exige y en todo resplandece
sin tomar de la tierra otro alimento
que no sea por darlo en lucimiento
de la humildad que la beldad carece.
Y esa virtud escasa en la hermosura
que la hermosura misma necesita
la hace reina a mis ojos, la hace pura...
Y me quedo con esta margarita
por no tener la dicha y la ventura
de poseer la flor que en tu alma habita.
Verano de 1980